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"Otetsel ta n'am talakis"
Viernes 19 de Octubre de 2012 19:47

Emilce Sosa se crió en una comunidad de indios Wichis en Formosa, y hoy lleva la cinta de la selección argentina de vóley y es profesional en Rumania. Lleva un tatuaje en su antebrazo derecho que dice: "Otetsel ta n'am talakis". ¿Sabés qué dice? Su historia en Augol.

 

De decisiones está hecha la vida. Grandes o pequeñas. De decir “sí” o “no” en el momento adecuado. Hay veces que se puede llegar a lamentar de una elección, pero hay otras en las que sucede todo lo contrario...

Emilce Fabiana Sosa (o “Mimi”, como la conocen todos) tuvo que tomar, a los ocho años, una de esas decisiones que te cambian la vida. Ella nació en Ibarreta, provincia de Formosa, aunque pasó los primeros años de su vida en Las Lomitas, a 400 kilómetros de su ciudad natal y cerca del límite con Salta. Por ese entonces veía muy poco a su mamá Vilma (“se llama así pero en realidad todos la conocen como Vicky”, aclara), ya que ella era maestra en Lote Uno, una comunidad aborigen de indios Wichis ubicada a 300 kilómetros de Las Lomitas. Los días lejos de su mamá fueron tristes para Mimi, hasta que tomó una decisión. Y todo cambió.

“Lo único que quería era estar con mi mamá, sólo la veía en julio o en diciembre y eso era muy duro. Así que cuando tenía 8 años fui con mis hermanos a visitarla, y no volví más. Mi papá (también maestro) pidió el traslado, y finalmente todos nos fuimos para allá”, le cuenta a Augol la actual capitana de la Selección Argentina de voley femenino.

A partir de allí todo cambió para Mimi, que pasó a tener a su mamá como maestra y a convivir con chicos que hablaban otro idioma y que tenían otras costumbres. Sin embargo, los lamentos nunca aparecieron. Ella empezó a vivir a la par de los Wichis, y aprendió cosas mucho más valiosas que la regla de tres simple, como el respeto, la lealtad y la humildad. “La verdad es que no cambiaría mi infancia por nada”, se sincera Mimi desde Rumania, país en dónde juega profesionalmente al vóley.

¿Cómo eran los días allí, en Lote Uno? Mimi recuerda: “Cuando iba a la Primaria, mientras mi papá prendía el fuego para poner agua para el mate, mi mamá se ponía el guardapolvo y nos despertaba a todos. Tras desayunar, mi papá se iba a su escuela (en Tres Palmas) y mis hermanos y yo a la escuela de mi mamá. Por lo general comíamos ahí y después salíamos a jugar en el monte. Cuando mis papás terminaban su horario en la escuela, se iban a trabajar en la comunidad con otros padres haciendo talleres de costura, panadería, carpintería, entre otras cosas. A la noche cenábamos y como no había luz eléctrica mi papá tocaba la guitarra en la oscuridad y nosotros nos poníamos en ronda para escucharlos cantar a él y a mi mamá”.

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